lunes, 20 de julio de 2009

El sótano donde Winston Churchill pasó la guerra no era antibombas



El primer ministro británico no quiso abandonar Londres durante los ataques alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El Gobierno se reunía en los sótanos del Ministerio de Hacienda. El refugio no hubiera resistido un bombardeo nazi certero.

Winston Churchill, el primer ministro del Reino Unido durante la II Guerra Mundial, pasó el conflicto refugiado en un sótano bajo Whitehall (sede del Gobierno británico) que no hubiera resistido un bombardeo nazi mínimamente certero.

Así se afirma en una carta escrita en septiembre de 1940 por un alto funcionario y que se muestra ahora en las "Cabinet War Rooms" (Estancias del Gabinete de Guerra), las dependencias secretas bajo el ministerio de Hacienda donde Churchill trabajó durante el conflicto.

El complejo, que puede ser visitado por el público, se construyó con la idea de que el Gobierno pudiera seguir desempeñando sus funciones, especialmente durante el "Blitz", el periodo entre septiembre de 1940 y mayo de 1941 en el que los cazas de la Luftwaffe dejaron caer miles de toneladas de bombas sobre Londres.

La carta fue escrita por Patrick Duff al secretario del gabinete, Edward Brigdes, a quien le explica la sorpresa que le causó a Churchill comprobar la precariedad de las instalaciones en las que se reunía el Gobierno británico.

Nada parecido a un refugio

"El primer ministro dijo que le habían engañado al hacerle pensar que este lugar realmente era un refugio a prueba de bombas, cuando no se parece en lo más remoto", escribió Duff. La carta añade que "era totalmente impracticable hacer algo que se pareciera a un refugio a prueba de bombas dentro del edificio".

En declaraciones a la BBC, la comisaria de la exposición "Undercover: Life in Churchill's Bunker" (Secreto: La Vida en el Búnker de Churchill), Cressida Finch, explicó que las estancias del gabinete de guerra "eran más un sótano que un búnker".

"Todo este episodio nos dice mucho sobre la valentía personal de Churchill. Aunque se enfadó al conocer que las estancias de guerra no eran completamente seguras, tenía la determinación de no dejar el centro de Londres y que la gente pensara que estaba abandonando a los londinenses", manifestó Finch.