miércoles, 19 de agosto de 2009

Un día sin anillos en Saturno

Variación de la inclinación de Saturno de 1996 a 2000.


Los anillos de Saturno desaparecen por un día. Los equinocios suceden cada 15 años en Saturno. Al incidir la luz del Sol con un ángulo de 90 grados los anillos desaparecen

Mientras en la Tierra hay dos equinoccios al año, en Saturno sólo se observa uno cada 15. Sin embargo, el fenómeno toma más relevancia si tenemos en cuenta que cambia la perspectiva de sus anillos haciéndoles desaparecer.

Según Linda Spilker, de la NASA, el truco está en la potente luz solar, la oscilación del eje del planeta, y en la estrechez del anillo, que a pesar de tener un diámetro de más de 320.000 kilómetros, tiene un ancho de poco más de 9 metros.

Durante el equinoccio, la luz del Sol incide directamente sobre el borde de los anillos, que desaparecen de la vista debido a su escaso grosor. Se esfuman.

Esta ilusión permite a los astrónomos una muy buena oportunidad para el estudio. Al incidir la luz del Sol con un ángulo de 90 grados se iluminan zonas y se crean sombras que revelan estructuras y oquedades nunca antes observadas.

Sin embargo, no es fácil de observar. "La órbita de Saturno se encuentra tan cerca de la solar que es extremadamente difícil incluso con el mejor de los telescopios", advierte Spilker. "Afortunadamente nosotros contamos con la sonda Cassini para verlo todo en primera fila", añade. La sonda Cassini estudia Saturno, sus anillos, y sus lunas desde hace cinco años, y ha conseguido, entre otras cosas, medir la temperatura de la parte interna y externa del anillo.

"Lo mejor de todo es que no sabemos qué nos vamos a encontrar. Como un gran mago, Saturno nunca deja de impresionarnos", asegura la investigadora de la NASA.