lunes, 5 de julio de 2010

LA CHÍA

Propiedades terapéuticas

Las semillas de chía aportan los siguientes efectos: antioxidante, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, antimutagénico,
anticarcinogénetico, antiviral, laxante, hipotensor, hipocolesterolemiante,
hipoglucemiante, inmunoestimulante, tónico cardíaco y nervioso, y alimento
mineralizante, vitamínico y proteico.



El consumo de chía resulta útil en casos de celiaquía, depresión, estrés, diabetes, obesidad, problemas gastrointestinales, tumores, artritis, asma, afecciones cardiovasculares y pulmonares, soriasis, arteriosclerosis, anemias,
embarazo, lactancia, crecimiento, convalecencias y debilidad inmunológica.



Usos y aplicaciones



Aceite. La chía puede utilizarse a través del aceite de sus semillas, cultivadas en forma orgánica, prensadas en frío y sin proceso de refinado. Dado su alto contenido de Omega-3, bastaría con ingerir apenas
unos gramos de aceite (una cucharadita) en crudo, a fin de cubrir las
necesidades diarias de ácido linolénico. Dada la baja proporción de Omega-6 en
su composición, la mezcla con aceite de girasol permite obtener un equilibrado
suplemento de AGE, con la relación ideal entre los omegas 6 y 3 de 4 a 1. Son aceites para
consumir en frío y sin proceso alguno de cocción, a fin de preservar sus
delicados principios nutricionales.



El aceite obtenido de la semilla de chía no tiene ni produce olor a pescado por lo que el consumo de los productos obtenidos o realizados con la semilla de chía no necesitan un empaque y condiciones de almacenamiento especiales para
prevenir incluso, los menores cambios ocasionados por el medio ambiente
haciendo que los antioxidantes naturales sustituyan el uso de estabilizadores
artificiales; haciendo de éste, un cultivo sustentable y ecológico y convirtiendo
a la semilla o cualquiera de sus derivados en materia prima ideal para
enriquecer una gran diversidad de productos, gracias a su composición química y
su valor nutricio, confiriéndole un gran potencial para usarla dentro de los
mercados alimenticios.



Semillas (aquenios) – Harina. El consumo directo de las semillas de chía es una buena forma de beneficiarse con su aporte de Omega-3, incluso tras ser prensada para generar aceite y su empleo en forma de
harina, técnicamente llamada semilla parcialmente desgrasada.



La riqueza nutricional de la chía, la convierte en ingrediente ideal para adicionar a productos de panificación y a un sinnúmero de preparaciones culinarias y bebidas. Se la utiliza como ingrediente para hacer pan, barras
energéticas, suplementos dietéticos, en dietas de aves para producción de
huevos y carne y en dietas de vacas lecheras, entre otros. En el caso de
consumir la semilla entera, conviene ingerirla molida (harina) o muy bien
masticada, para permitir su correcta metabolización. En medio acuoso, la
semilla queda envuelta en un polisacárido mucilaginoso, el cual es excelente
para la digestión que, junto con el aquenio en sí mismo, forma un alimento
nutritivo.



No existe información sobre el cultivo de chía en nuestro país y dada la importancia de esta especie por sus propiedades dietaria-medicinales, se la incluyó como tema de estudio en un Proyecto de Investigación que realizan
docentes-investigadores de la Universidad Nacional de Rosario con la
colaboración de la Ing. Agr.
(MSc) Mirta Quiroga de la Universidad Nacional de Salta.



Conclusión
La ciencia moderna ofrece al mundo una nueva oportunidad de volver a los orígenes y mejorar la nutrición humana, suministrando una fuente natural de
ácidos grasos Omega-3.



Tal vez los factores limitantes para una mayor difusión del consumo de la chía sean, por el momento, el desconocimiento de sus virtudes y el económico. Dado que no se trata de una semilla oleaginosa propiamente dicha y que se
procesa artesanalmente en frío, la producción de su aceite es más costosa. Pero
este argumento se neutraliza con la baja dosis diaria que se requiere para
cubrir las necesidades mínimas. Además siempre se puede consumir la semilla
(entera o en forma de harina), alternativa mucho más económica y que permite capitalizar
nutrientes que no están presentes en el aceite.