domingo, 20 de marzo de 2011

LA OSTEOPATÍA: UNA ALTERNATIVA DE SALUD INTEGRAL


LA OSTEOPATIA fue originalmente desarrollada a fines del siglo XIX por el doctor Andrew Taylor Still, médico norteamericano quien observó la estrecha relación entre todos los elementos de nuestro cuerpo, yendo del más sutil al más denso. Vio que la disfunción de alguno de estos elementos podía tener repercusiones a nivel de nuestra sa


EL MOVIMIENTO ES VIDA::

Cada célula de nuestro cuerpo se mueve y "respira". Por consiguiente, cada elemento de nuestro cuerpo también se mueve y "respira" ya que está formado por una gran cantidad de células. Así podemos entender que todos y cada uno de nuestros órganos, para su funcionamiento tienen que "respirar" y para un funcionamiento óptimo tienen que "vibrar".

Cada uno de los elementos que forman nuestro cuerpo tiene un movimiento específico: las vísceras, los huesos, el cerebro, las glándulas, los vasos sanguíneos, los músculos que se transmiten globalmente a través de unas membranas llamadas fascias que los envuelven y los conectan todos entre sí. Cada elemento de nuestro cuerpo debe realizar su propia misión, pero es muy importante que cada uno viva en armonía con sus vecinos próximos y lejanos.

Cuando todo va bien nuestra fuerza de vida se propaga en cascada desde el centro de nuestro cerebro, desciende por la médula espinal (que se encuentra en el interior de la columna) y se distribuye como una ola por todo el cuerpo. En Osteopatía esta ola se llama movimiento respiratorio primario y nos indica la manera que tienen todos los elementos de nuestro cuerpo de "respirar" juntos. Se llama primario porque este movimiento ya existe antes de nacer. Esta "respiración" es muy fina, delicada y sutil, llega hasta el más pequeño rincón de nuestro cuerpo haciéndolo vibrar. No tiene nada que ver con la respiración pulmonar.

La Osteopatía Bioenergética Celular, creada a partir de la experiencia práctica e investigaciones de la osteópata española Montserrat Gascón, se distingue de otras escuelas de Osteopatía, principalmente, por reconocer el papel protagónico de los mecanismos de protección del corazón en la salud global de nuestro cuerpo y priorizar su liberación.
EL PERICARDIO GUARDIAN DEL CORAZON

El Pericardio es un saco fibro-seroso muy resistente que envuelve y protege al corazón. Posee cierta elasticidad para desplazarse y deformarse para amortiguar cualquier impacto externo que pueda amenazar al corazón. El Pericardio es el enlace entre el alma y el cuerpo; frente a cualquier amenaza externa o interna es el Pericardio quien reacciona permitiendo que el corazón siga bombeando, lo cual es vital para nosotros.

Por sus múltiples inserciones anatómicas y neurofisiológicas, cualquier reacción del Pericardio afecta extensivamente a todo nuestro organismo. El Pericardio está íntimamente ligado al corazón, al diafragma, las pleuras, la tráquea, el esófago, la entrada del estómago, las principales vías arteriales y venosas, el centro frénico (responsable de la respiración), el ganglio estrellado (clave en la regulación del sistema nervioso neurovegetativo), la base del cráneo, las membranas intracraneales, las glándulas Tiroides y Timo; posee además numerosos ligamentos que lo unen directamente a la columna vertebral desde el sacro hasta la base del cráneo.

EL CORAZON
En el origen somos un corazón latiendo. Embriológicamente, nuestro corazón es el primer órgano que se forma; nuestro cuerpo se desarrolla a su alrededor. La importancia de este órgano para la vida es indiscutible. Proporcional a esta importancia es el elaborado mecanismo que lo protege; un mecanismo preparado para amortiguar impactos (físicos o emocionales), transmitir señales de alarma y preparar todo nuestro cuerpo para reaccionar y defenderse.
POR NO ESCUCHAR A NUESTRO CORAZON

Las consecuencias de la retracción del Pericardio pueden llegar a ser muy importantes. Cuando enfrentamos algún problema el Pericardio nos avisa de mil maneras y si no estamos atentos a las señales o no podemos lidiar con la situación, el Pericardio sigue retrayéndose a riesgo de perder su elasticidad, con lo cual nuestro cuerpo queda en permanente estado de alerta, pudiendo finalmente verse afectado por múltiples "síndromes" o "enfermedades funcionales".

Un Pericardio en disfunción puede provocar, entre otros, los siguientes trastornos:

Cardiovasculares: Arritmias, taquicardias, extrasístoles, tensión arterial descompensada, hipertensión, soplos en el corazón, edema de brazos, parestesias (hormigueos en manos y brazos).
Respiratorios: Dispnea, suspiros, dificultad al inspirar, punzadas en el costado en la inspiración, tos seca irritativa, asma.
Digestivos: Disfagia, pseudo hernia hiatal, reflujos ácidos, gastritis, esofagitis, sensación de bola en la garganta.
Músculo-esqueléticos: Dolor esternal, dolor precordial con irradiación hacia el brazo, dolores intercostales, cervicalgias, dorsalgias.
Posturales: Escoliosis, cifo-lordosis, falsa pierna corta.
Homonales: Hipertiroidismo, hipotiroidismo, trastornos del crecimiento, trastornos sexuales, etc.
Neurológicos: Vértigos, neuralgia facial, convulsiones de tipo epiléptico, otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso.
Craneales: Migrañas, migrañas oftálmicas, cefaleas, mala oclusión.
De comportamiento: Tristeza, depresión, angustia, pesimismo, ansiedad, ganas de morirse, agresividad, ataques de pánico, sensación de cabeza espesa o turbia.
De sueño: Sueño ligero o alterado, insomnio, pesadillas.
Problemas inmunitarios, linfáticos, visuales, auditivos, hematológicos, etc.

Nuestro cuerpo está maravillosamente preparado para enfrentar todo tipo de agresiones pero cuando nuestro corazón se ve amenazado todo nuestro sistema se ve afectado y nuestra capacidad de defendernos se ve disminuida. 
FUENTE DE REFERENCIA
CENTRO DE BIOMAGNETISMO MEDICO