REMEDIOS NATURALES PARA EL ASMA

El asma es un término griego que significa “respiración deljadeo o entrecortada”.

Es una enfermedad crónica respiratoria caracterizada por dificultad para respirar debido al estrechamiento de los bronquios y los bronquíolos Se presenta con frecuencia en personas alérgicas.

Las crisis asmáticas suelen ocurrir en primavera y otoño o con condiciones climáticas adversas como cuando se presentan tormentas y en algunos solamente el aire frío puede ocasionarles este mal.
A veces es causado, igualmente, por la hiperventilación, algunos medicamentos o químicos, los ejercicios físicos agotadores, hipoglucemia, infecciones respiratorias (bronquitis), las emociones intensas y emotivas (pánico o ansiedad, preocupaciones y angustias), el pelaje de animales (gatos, perros, conejos, etc.), humo del tabaco, polvo en la casa o aditivos de comidas comerciales (meta bisulfitos, glutamato monosódico, caseinato sódico y cálcico).

Los síntomas del asma más comunes son:

Pulso rápido, más de 90 pulsaciones por minuto.

Tos y expectoración.

Dificultad al respirar.

Silbidos al exhalar el aire y no al inhalarlo.

Disnea o fatiga

Evidentemente, el asma debe ser objeto de una observación médica. Sin embargo, existen algunos remedios naturales para el asma, utilizados en la antigüedad, y que pueden ser empleados de forma complementaria siempre que el doctor lo estime conveniente.

Remedios populares

Remedio para el asma #1: Preparar una tisana con tres gramos de pétalos de amapola en un litro de agua hirviendo y tomarse dos cucharadas cada hora.

Remedio para el asma #2: Hacer vapores de hojas de salvia secas y ligeramente picadas.

Remedio para el asma #3: Aplicar un cataplasma de barro caliente sobre el pecho por 20 minutos sin que se enfríe y enjuáguese con agua caliente.

Remedio para el asma #4: Consumir 1/4 vaso de extracto de ortiga con una cucharada de aceite de oliva en las mañanas.

Remedio para el asma #5: Tomar baños de sol donde no corre mucho viento y puede aprovechar mejor los rayo solares.

Remedio para el asma #6: Hacer masajes de ungüento en la espalda y pecho a base de eucalipto, luego debe abrigarse con poco papel blanco (pecho y espalda), chompa por una hora, luego sacarle el papel.

Remedio para el asma #7: La matricaria es una hierba muy usada, desde hace siglos, por sus propiedades antiespasmódicas, antiinflamatorias y calmantes. Por ello, resulta un remedio eficaz (disponible en nuestra tienda) para aliviar el asma.

Remedio para el asma #8: Tomar un par de tazas de café fuerte en caso de la persona se encuentre ante un ataque inminente de asma sin tener a la mano un inhalador.

Remedio para el asma #9: Tomar regularmente leche de cabra.

Remedio para el asma #10 Beber todas las noches una taza de una infusión que contenga 20 g de hisopo por litro de agua la cual previene los ataques de asma o, al menos, mitiga sus efectos

Remedio para el asma #11 Comer cebollas asadas en ayunas y antes de dormir.

Remedio para el asma #12 Consumir un diente de ajo remojado en miel.

Remedio para el asma #13 Tomar a diario un vaso pequeño de zumo de zanahoria.

Recomendaciones

Recomendaciones para prevenir problemas asmáticos:

Lograr un ambiente relajado para el enfermo asmático, intentando no exteriorizar la angustia que la crisis provoca en el ambiente familiar.

Mantener bien hidratado al asmático para que sus secreciones mucosas sean fluidas y fáciles de expulsar.

Si el asmático es una persona muy emocional, debe tratar de cambiar la forma de manejar los problemas o alegrías, ya que puede desencadenarle un ataque.

Respirar por la nariz y no por la boca sobre todo cuando hace ejercicio, ya que seca la parte de atrás de su garganta y al enfríarlo puede desencadenar el asma. De allí que nadar sea un excelente ejercicio, ya que la boca permanece por más tiempo cerrada y más húmeda. Igualmente, es bueno todo ejercicio que requiera un menor esfuerzo físico como béisbol, tenis, golf.

Incluir alimentos como pescado grasoso, frutas y verduras (principalmente aquéllas con alto contenido de la vitamina C antioxidante) en la dieta diaria.

Evitar los aceites vegetales, como el de girasol, que son ricos en ácidos graso y reducir o eliminar la carne y las grasas de origen animal, excepto las de pescado.

Dejar el vicio del cigarrillo, ya que el humo del tabaco puede ser un irritante que provoca asma al paralizar los diminutos cilios piliformes de las membranas mucosa de las vías respiratorias. Si el asmático vive con una pesona fumadora quien no puede dejar el vicio, le debe pedir que fume afuera.

No tener mascotas con perros, gatos, loros, etc. Se recomienda sólo peces.

Cuidarse de los cambios de clima; puede ser un desencadenante del asma.

Eliminar los ácaros del polvo ya que pueden causar ataques de asma. Se recomienda lo siguiente para elimnarlos o mantenerlos en su mínima expresión:

Forrar los colchones con cubiertas herméticas a prueba de polvo.

Lavar las sábanas con agua calliente cada semana

No poner alfombras

Usar cortinas lavables

Evitar objetos que atrapen el polvo

Cuando esté limpiando áreas con polvo, debe ponerse una mascarilla.

No comer helados ni bebidas extremadamente frías, ya que el frío puede provocarle espasmo bronquial.

Evitar la exposición a sustancias químicas como poliuretano y el uretano usados en la industria del plástico; a los químicos del dry clean y a las resinas de la industria de pinturas.

Usar correctamente los inhaladores. Si observa que el rocío sale de su boca, está usando mal el aparato. Tampoco es correcto introducir el aparato en la boca y hacer un par de rápidas nebulizaciones La forma como debe ser utiizada es manteniendo el inhalador a dos o tres centrímetros de la boca abierta, hacer una respiración profunda y medio segundo después, activar el inhalador. Siga inhalando y luego mantenga el aliento entres tres a cinco segundos.

Es necesario acudir a una consulta médica cuando se observa que el asma está aumentando en cuanto a frecuencia y se está comenzando a tomar más medicamento de lo normal.

Somos lo que respiramos

¿Cómo llegamos a esto? Esto de quemar, de respirar con naturalidad durante semanas aire quemado, sangre y carne de árboles y plantitas. Será algo ¿natural? ¿será?
Camino a Cuevas, Samaipata, me encontré con panorama que parece pintura de acuarelas. Me gustó la belleza de los tonos. Y mientras me veía a mí mismo encontrandole el lado bello a semejante horror doméstico, hecho en casa, me surgieron algunas preguntas que quiero dejar por escrito.

Las preguntaitas: ¿para qué está el humo? ¿será que las plantas se comunican a través del aire se alertan rápidamente que están siendo atacadas? ¿y si deciden un día contra-atacar, como vi en alguna película? Esto me huele a suicidio, a jarakiri. ¿Todavía es posible sostener que nosotros, humanos aún, estamos por encima de la naturaleza? aún respirándola, aún sintiéndola en nuestras narices y ojos...

Respiro ondo, miro afuera por la ventana, y me consuelo a mí mismo diciéndome que yo, de alguna forma, voy a hacer algo al respecto. Y luego me olvido. Espero que la Naturaleza que hay en mí, me conecte de alguna forma, hoy, ahora, a este planeta que sinquererqueriendo, tiene en su superficie a unos seres que como yo, aún pudiendo hacer algo para enriquecer la vida del planeta, elijen atacarla o mirar de palco los ataques.
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LAS MEJORES FUENTES DE CALCIO


La desinformación hace que cientos de millones de personas sigan consumiendo a diario leche animal en el convencimiento no ya de que es bueno para su salud sino poco menos que imprescindible, especialmente por su aportación en calcio, mineral alcalinizante y vital para el mantenimiento de los huesos. Cuando hoy se sabe, por el contrario, que la leche animal es perjudicial. Lo malo es que ello llevó a muchas personas a sustituirla por otros tipos de “leche”, razón por la que la publicación en el número 121 de nuestra revista de un artículo sobre los riesgos que igualmente representa el consumo de la llamada “leche de soja” hizo que muchos lectores nos preguntaran qué alternativas tienen entonces. Vamos pues a responder a sus preguntas.
Han transcurrido ya tres años y medio desde que José Ramón Llorente -presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular y miembro de nuestro Consejo Asesor- publicó en el nº 84 de la revista un extenso y contundente artículo titulado¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? en el que explicaba que somos los únicos mamíferos que ingerimos de forma habitual leche procedente de animales pasado el periodo de lactancia a pesar de saberse que la que produce cada mamífero es específica para su especie y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de sus crías y no para los de otras. Es más, la madre Naturaleza previó que los mamíferos –es decir, los animales que maman- obtengan la leche directamente de los pechos de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. Los humanos, sin embargo, en el convencimiento de que es sano seguir tomándola siendo ya adultos hemos alterado hasta las leyes de la naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que está detrás de muchas de las dolencias que hoy nos aquejan.
Aunque la mayoría la consume de vaca… en Occidente (algo que los orientales no entienden). Especialmente porque la proporción de sus nutrientes no es adecuada para el ser humano ya que tiene cuatro veces más cantidad de proteínas que la leche materna humana y ese exceso puede neutralizar la acidez gástrica favoreciendo las infecciones intestinales. Y otro tanto ocurre con la proporción de calcio –cuatro veces superior– lo que dificulta la absorción de los lípidos. Pero especialmente es alta la proporción de fósforo –seis veces superior–, algo que estimula en exceso las glándulas paratiroideas y puede provocar un notable aumento de la necesidad de orinar para eliminarlo. Aunque la mayor diferencia está en la distinta presencia de hormonas.

Y es que no parecemos querer entender que la leche de vaca ha sido concebida por la naturaleza para alimentar terneros, no seres humanos. Para hacer que un animal se nutra de tal forma que en seis meses gane varias decenas de kilos. Además ingerir leche con hormonas, virus, bacterias, pus y toxinas generadas por los productos antibióticos, pesticidas y desinfectantes que las vacas asimilan y que pueden traspasarnos a pesar de los procesos de calentamiento actuales no es una idea muy seductora. Claro que otra cosa es que lo que se comercializa hoy como leche –a veces incluso la “entera”– no tenga que nada que ver con la leche que se ordeña de la vaca. De hecho no son pocas las empresas que tras sacar la grasa de la misma para fabricar mantequilla, nata, queso y otros derivados lácteos le añaden a la leche grasa vegetal –e, incluso, de cerdo– para darla más consistencia. Y, por supuesto, mucha agua. Pero lo más singular es que tienen que añadir calcio a la leche porque los minerales de la misma se destruyen con los procesos de elaboración actuales. Por lo que el calcio que se ingiere hoy con la leche no es del propio animal. Es calcio añadido procedente de otras fuentes; y a menudo no natural sino calcio sintético.
Dicho esto debe saberse que el calcio es el mineral más abundante de nuestro organismo ya que se encuentra en todo el esqueleto y la dentadura participando en numerosos procesos funcionales por lo que realmente es vital para nosotros pero también lo es que hoy está constatado que son las poblaciones con más ingesta media de calcio diario las que más sufren de problemas óseos y pérdidas de dientes. Estando a la cabeza por ello Estados Unidos. Algo que se explica por el hecho de que no es la cantidad de calcio lo determinante sino la proporción de ese mineral con el resto de los elementos necesarios en el proceso de absorción.

Cabe agregar que la osteoporosis no se produce por falta de calcio… sino por pérdida del mismo. Y en consecuencia no se trata de aumentar su consumo sino de limitar o detener su pérdida. De hecho la pérdida de calcio de huesos y dientes no se debe fundamentalmente a la edad como gratuita e interesadamente se afirma sino básicamente a la acidificación del organismo –y por tanto a su intoxicación- y a la falta de actividad física. Intoxicación que se produce básicamente por el abuso en la ingesta de medicamentos, tabaco, café, alcohol, sal de mesa, azúcar, chuches, productos refinados -y por tanto todos los alimentos dulces o azucarados, incluidos pasteles, helados, bollería, etc.-, leche -y sus derivados-, la ingesta excesiva de grasas saturadas y proteínas cárnicas, lacomida enlatada y envasada –plagada de conservantes, colorantes, aromatizantes, espesantes, acidulantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, etc.- y la carne de explotaciones ganaderas masivas que hoy está contaminada a causa de los pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos químicos con que se tratan los pastizales y campos de plantas forrajeras y que se terminan fijando en sus vísceras y músculos. De ahí precisamente que La Dieta Definitiva sea idónea no ya para adelgazar –que también- sino para recuperar la salud ante cualquier patología.
Dicho esto no olvidemos queel Proyecto CornellOxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente que se inició en 1983 con un estudio pormenorizado de los hábitos cotidianos de 6.500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural y que constituye una de las investigaciones más rigurosas y concluyentes efectuadas en materia de salud demostró -entre otras cosas- que la leche animal desmineraliza a los adultos. Es decir, se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca y su único alimento eran el arroz, los vegetales, la soja y sus derivados –sin incluir la leche de soja- no padecían osteoporosis. Y que, sin embargo, si dejaban esa dieta e introducían la leche de vaca sus niveles de calcio bajaban y aumentaba la incidencia de esa patología.


El doctor William Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, estableció por su parte que las personas que toman de 3 a 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en sangre. Agregando que tomar mucha leche implica ingerir grandes cantidades de proteínas lácteas y éstas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos. En esa misma línea se expresa un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition que afirma que el exceso de proteínas de la leche es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis. En dicho estudio -publicado en 1983- se demostraba que hasta los 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omnívoras padecen una pérdida ósea del 35%.

También el finado doctor Jean Seignalet -hematólogo, inmunólogo, biólogo,catedrático de Medicina de la Universidad de Montpellier durante muchos años y autor de más de doscientas publicaciones en prestigiosas revistas médicas- denunció en su obra La Alimentación, la 3ª Medicina que “muchas personas piensan que prescindir de la leche puede provocarles pérdida de calcio y problemas como la osteoporosis pues la televisión, la prensa y la mayoría de los médicos repiten que la solidez de los huesos depende de su cantidad de calcio y sólo el consumo diario de productos derivados de la leche puede aportarles en cantidad suficiente ese precioso calcio. Sin embargo, yo digo firmemente que NO. El peligro de la falta de calcio es una ilusión. Es cierto que la leche de vaca es rica en calcio pero una vez en el tubo digestivo humano la inmensa mayoría del mismo es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales. Sólo una pequeña parte es absorbida. El calcio asimilable es aportado en cantidad más que suficiente por los vegetales: hortalizas, legumbres secas, verduras, carnes crudas y frutos secos y frescos. Además el calcio es un mineral muy abundante en el suelo donde es recuperado por las raíces de las plantas. En definitiva, eliminar de la alimentación la leche animal no provoca carencia de calcio. Al contrario, el régimen hipotóxico -desprovisto de derivados de la leche- acompañado de magnesio y silicio bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido”.
Agregaremos que si bien el niño lactante asimila bien las caseínas de la leche materna no ocurre así con las de la leche de vaca que sólo se digieren parcialmente por el efecto neutralizador de la leche sobre la acidez gástrica, indispensable para su ruptura. Caseína de vaca que al no asimilarse puede adherirse a los folículos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes además de problemas inmunológicos (especialmente entre quienes presentan deficiencias de inmunoglobulinas IgA).

La leche puede además estar contaminada por productos químicos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en las vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones... Sin olvidar que hoy se "enriquece" tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteínas, ácidos grasos... En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo... sin saberlo. ¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? Pues metales, plásticos, detergentes, desinfectantes, pesticidas, fertilizantes, micotoxinas, dioxinas y fármacos (especialmente antibióticos).

Hemos explicado asimismo ampliamente en otros artículos queel consumo de leche de vaca ha sido ya relacionado por todo ello con anemia ferropénica, artritis reumatoide, osteoartritis, asma, autismo, cánceres de estómago, mama, ovarios, páncreas, próstata, pulmón y testículos, cataratas, colitis ulcerosa, colon irritable, diabetes mellitus tipo I, enfermedad de crohn, enfermedades coronarias, esclerosis múltiple, estreñimiento, fatiga crónica, fístulas y fisuras anales, incontinencia urinaria, linfomas, migraña, problemas de oídos, garganta y sinusitis, reacciones alérgicas, sangrado gastrointestinal, síndrome de mala absorción, trastornos del sueño, úlceras pépticas, preeclampsia, dificultad de aprendizaje en niños e infertilidad femenina.
Y LA LECHE DE SOJA…
En cuanto a la leche de soja y los productos elaborados con soja sin fermentar ya explicamos en el nº 121 que no son aconsejables en modo alguno (los fermentados como el miso, el tempeh, la salsa de soja y el natto sí se pueden ingerir pero con mucha moderación porque si no también son dañinos). Como bien explicó en un extenso artículo Alfredo Embid -coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias- “la soja, incluso la no transgénica, produce numerosas patologías; están documentadas en la literatura científica desde hace años”. Puede producir alergias, alopecia,problemas de comportamiento-ansiedad, estrés, irritabilidad, agresividad, etc.-,alteraciones endocrinas y de la tiroides, del sistema nervioso -entre ellas un envejecimiento acelerado del cerebro., del sistema inmunitario –sobre todo alteraciones atróficas del timo y enfermedades autoinmunes-,genéticas, malformaciones en el nacimiento -criptorquideas, hipospadias, espina bífida, piernas deformes o ausencia de algún órgano-y cáncer. “El consumo de soja –llega además a afirmar Alfredo Embid- no sólo no previene el cáncer sino que puede fomentar los cánceres ginecológicos y tiroideos”. Asegurando que se han descrito en la literatura científica “cáncer de páncreas, mayor tasa de cáncer y leucemia infantil, mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, aumento de cánceres de la vulva, aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides, aumento de la incidencia de hiperplasia endometrial (estadío precursor del cáncer de útero) y aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides”. Recordando que en el procesamiento industrial de la soja se produce una sustancia cancerígena, la lisinealina, y que los solventes utilizados dejan otros residuos cancerígenos como el hexano.

A lo que debe añadirse que cerca del 95% de la soja que llega a nuestras mesas es transgénica y “se ha comprobado experimentalmente –afirma Embid- que el ADN transgénico ingerido en alimentos se puede recombinar en el estómago y el intestino humanos transfiriendo a las bacterias de la flora intestinal propiedades de las plantas transgénicas como, por ejemplo, la resistencia a antibióticos”.

En suma, en Oriente la soja -de donde es originaria y donde según se nos ha hecho creer se consume a diario en cantidades importantes- no se ingiere de forma directa ni frecuente sino en pequeñas cantidades, de vez en cuando y siempre transformada en subproductos fermentados. Y desde luego no se ingiere leche de soja.
FUENTES DE CALCIO IDÓNEAS
Resumiendo, ni la ingesta de leche animal –muy especialmente la de vaca ya que la de oveja y cabra son menos dañinas pero no por ello aconsejables- ni la leche de soja constituyen una buena idea si uno quiere asegurarse unos niveles adecuados de calcio. Hay otras fuentes alimentarias más importantes y saludables, suplementos antes comentados aparte. Aunque debe entenderse que la adecuada absorción por el organismo del calcio que se obtiene con la alimentación depende de varios factores. Entre ellos que la ingesta de grandes cantidades de grasa así como de ácido oxálico -presente por ejemplo en el chocolate y las espinacas-, fosfatos -presente en los alimentos ricos en fósforo- y ácido fítico -contenido en los tegumentos de los cereales y leguminosas- pueden impedir su adecuada absorción lo mismo que el exceso de fibra. Sin olvidar que la calcitonina y la vitamina D son indispensables para el equilibrio entre el calcio del hueso y el de la sangre.
Pues bien, el calcio –cuyo déficit puede provocar entre otras dolencias osteoporosis, calambres musculares, raquitismo, alteraciones cardíacas, hemorragias y osteomalacia- podemos encontrarlo sobre todo en el sésamo, la col rizada, la col seca, las coles de bruselas, los repollos, el brécol, los nabos, las espinacas, el perejil, los berros, las berzas, las ortigas, los grelos, las algas, la soja, las alubias secas, los cereales, las pipas de girasol, los cacahuetes, las nueces, las almendras, el diente de león, las almejas, el salmón y, de forma notable, en las espinas de los pescados pequeños -como las sardinas- y los huevos -especialmente en su cáscara (una vez hervidos debe sacarse ésta, sumergirla un minuto en vinagre, volver luego a lavarla con agua caliente y triturarla para poder mezclarla con otro alimento).

Para que el lector se haga una idea y sólo por poner algunos ejemplos -hablamos por cada 100 gramos de alimento- hay 5 veces más calcio en el sésamo, 2 veces y media más en las espinacas y el doble en el perejil, las almendras, la col rizada, los berros y los higos secos que en la leche de vaca. Incluso hay algo más de calcio en la yema de huevo que en ella. Luego la posibilidad de que tenga déficit de calcio alguien que toma a menudo vegetales o ingiera sardinas y huevos es remota.
Jorge Carlos Palafox

LA DIETA DE LA UVA



La uva es uno de los alimentos con más propiedades curativas y es altamente eficaz. Entre sus múltiples beneficios debemos destacar que es ideal para desintoxicar el cuerpo y ayudarlo a sanar un gran número de padecimientos.


La uva es un potente depurador intestinal, y es un fruto que ayuda de forma sorprendente a sanar innumerables padecimientos que derivan precisamente de un intestino en mal estado.

La dieta de la uva es sumamente recomendada para aquellas personas que necesitan de forma urgente una depuración profunda de sus intestinos. Hay que recordar que, aunque no lo notemos, a medida que pasa el tiempo muchas toxinas, grasas y materia fecal se quedan pegadas en las paredes interiores que recubren el intestino, el cual tiene la importante función de absorber los nutrientes que provienen de los alimentos.

Si el intestino está sucio, la calidad de absorción es deficiente, y esto se notará en la salud general del cuerpo. Recuerda siempre que un instestino limpio es sinónimo no sólo de salud, sino de belleza, pues hará lucir tus ojos, piel y cabello, llenos de vida y salud.
Propiedades de la uva:
• Su potencia depurativa se atribuye fundamentalmente a que es un alimento alcalinizante.
• Es rica en potasio, el cual controla el equilibrio de los líquidos en el organismo y sus niveles bajos de sodio.
• Tiene cantidades considerables de vitamina B, que interviene en el metabolismo de las grasas y los hidratos de carbono.
• Es muy rica en azúcares naturales (glucosa) e hidratos de carbono, lo que la convierte en una fuente de energía natural para aquellos que precisan un esfuerzo extra como deportistas, niños en época de crecimiento o personas con niveles bajos de azúcar en la sangre.
La dieta de la uva consiste en comer grandes cantidades de uva durante el día, puede ser en jugo o enteras pero con cáscara. Las uvas no deben mezclarse con otro alimento debiendo consumirse solas, durante 1 día. Las uvas son un gran energético. Es ideal esta dieta también para bajar de peso.

Malva (Malva silvestris)




Usos:

salud, respiracion

Familia:malváceas

Nombre comun: Alboheza, Malves.

Lugar de origen: Europa.



Las Hojas y flores son emolientes y se emplean contra los resfriados, la tos y las inflamaciones, catarro de garganta y laringe, y contra la bronquitis.

Se usa en cataplasmas para úlceras y forúnculos. La infusión tiene color rojo y sabor muy mucilaginoso.

INFUSIÓN CONTRA EL ESTREÑIMIENTO:

A un litro de agua hirviendo añadir un par de puñados bien

colmados de hojas y flores de malva, dejar reposar 15 minutos. Tomar al menos dos tazas al día.

INFUSIÓN PARA AFECCIONES DE LAS VÍAS RESPIRATORIAS:

A un vaso de leche añadir unos 10 gramos de hojas y flores de malva.

Tomar antes de acostarse.


COCIMIENTO PARA GARGARISMOS:

Para las afecciones bucales, tales como laringitis e irritaciones de garganta, cocer en una taza de agua un par de cucharaditas de flores de malva. Dejar reposar diez minutos antes de hacer las gárgaras.

COMPRESAS PARA USOS TÓPICOS:

A un litro de agua añadir un puñadito de hojas o flores de malva.

Dejar reposar unos 15 minutos y filtrar. Empapar una compresa en el líquido y aplicar sobre la zona afectada de la piel.

ACEITE CONTRA LAS PICADURAS Y QUEMADURAS:

Cocer un puñadito de hojas de malva en una taza de agua y majarlas con un poco de aceite de oliva. Aplicar sobre la zona afectada.