viernes, 17 de julio de 2009

La cìclica mancha del Sol



Primera gran mancha solar del nuevo ciclo de la estrella

Una gran mancha solar bastante activa revitalizó la pasada semana el Sol, tras un largo tiempo de tranquilidad, periodo que ha marcado uno de los mínimos más largos del ciclo solar de 11 años desde comienzos del siglo pasado. El satélite Soho observó del 5 al 10 de julio la mancha (en realidad un grupo de ellas), que pertenece, por su orientación magnética al nuevo ciclo (el número 24) hasta que se escondió al pasar a la cara oculta de la estrella. "Es posible que vuelva a emerger el 24 o 25 de julio, porque la actividad observada era importante y no desaparecerá de repente", comenta el astrofísico Luis Sánchez Duarte, de la Agencia Europea del Espacio. También subraya que la mancha solar, seguramente la mayor desde hace casi dos años, ha coincidido con varios agujeros en la corona solar, otro síntoma de recuperación.

La última predicción de los expertos de Estados Unidos indica que el ciclo solar número 24 de manchas solares alcanzará su máximo en mayo de 2013 pero será más débil que la mayoría de los inmediatamente anteriores. "Si acertamos, el ciclo solar 24 alcanzará un máximo de 90 manchas solares, el menor de todos los ciclos desde 1928, cuando el ciclo 16 sólo llegó a 78 manchas solares". En 2007, los expertos no se pusieron de acuerdo y dieron dos predicciones distintas, ninguna de los cuales se cumplió exactamente. Lo que ha sucedido es que el mínimo se prolongó durante casi todo 2008 y hasta este mes, pero nadie sabe si la mancha solar ahora observada marcará el inicio de la recuperación del Sol o éste volverá a dormitar.

La relación de una mayor o menor cantidad de manchas solares con el clima terrestre no está nada clara, aunque existen muchas hipótesis. En general, se cree que la influencia del Sol sobre el clima es mínima. Algunas teorías tienen en cuenta aspectos como la variación, debida a un mayor o menor número de manchas solares, de la cantidad de rayos cósmicos que alcanzan la alta atmósfera terrestre y su influencia en la formación de nubes.