sábado, 25 de julio de 2009

Se podría realizar un viaje a Marte en 39 días con motores de plasma



La reducción del viaje minimizaría el deterioro en la salud de los astronautas. El proyecto cuenta con la colaboración de la NASA

El largo camino hasta Marte comienza a acortarse. El desarrollo de cohetes impulsados por motores de plasma, actualmente en fase de pruebas, permitirá reducir la duración de la travesía espacial de seis meses a sólo 39 días. Un recorte tan sensible de esta aventura espacial significaría que los astronautas pasarían menos tiempo expuestos a radiación, además de minimizar la pérdida de masa ósea y muscular, así como las alteraciones circulatorias provocadas por largos periodos en condiciones de ingravidez.

El Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable (VASIMR por sus siglas en inglés) ha sido desarrollado por la empresa Ad Astra, dirigida por el ex astronauta Franklin Chang Díaz, veterano de siete misiones en la Estación Espacial, y cuenta con la colaboración de la NASA. El nuevo director de la agencia, Charles Boden, ha afirmado que éste es un ejemplo en la colaboración entre sector público y privado, así como un paso clave para conseguir llegar a Marte. En 2012 o 2013, está previsto que el motor realice una prueba en la Estación Espacial proporcionando impulsos para mantenerla en su órbita.

Según explican los creadores de VASIMR, los cohetes propulsados por combustibles químicos consumen la mayor parte de sus reservas en el despegue, por lo que una vez en el espacio, las naves más que viajar, flotan. Los motores de plasma propulsan la nave acelerando átomos cargados electricamente (también llamados iones) a través de un campo magnético. Aunque en el momento del despegue producen un empuje mucho menor que los motores de combustible -por lo que no pueden salir de la orbita terrestre por sí mismos-, una vez se hallan en el espacio tienen impulso durante años, acelerando de manera progresiva hasta obtener más velocidad que los químicos.

Aplicaciones

Esta tecnología ya se ha utilizado en misiones de exploración que implican desplazamientos hasta áreas remotas del universo, como la sonda Dawn, enviada por la NASA para la exploración de los asteroides Vesta y Ceres, lo mismo que la nave japonesa Hayabusa que investigará Itowaka, otro cuerpo rocoso.

Entre sus aplicaciones inmediatas, estos motores podrían transportar carga hasta estaciones lunares, arrastrar satelites para mantenerlos en su órbita o impulsar naves que impacten contra asteroides para modificar su trayectoria. El modelo que incluirá la prueba en la Estación Espacial, funciona unicamente con energía solar, sin embargo un hipotético viaje a Marte requeriría un millar de veces más energía solar, por lo que tendría que llevar un reactor nuclear, algo que la Unión Soviética ya ensayó en los años 60 y 80.