Estudios moleculares de un viejo enemigo

La comparación de los genomas de varias cepas de la bacteria que causa la lepra arroja interesante información sobre esta enfermedad
30 de noviembre de 2009
La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae, que infecta al ser humano desde al menos el año 600 a.C. y ya era bien diagnosticada en la Antigua China, el Antiguo Egipto y la India. En 1995, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimaba que entre dos y tres millones de habitantes seguían permanentemente discapacitados por esta enfermedad. La revista Nature acaba de publicar un estudio genómico y filogenético de varias cepas de M. leprae de distinto origen geográfico, realizado por un equipo internacional de científicos. Los autores han secuenciado el genoma completo de tres cepas distintas de Brasil, Estados Unidos y Tailandia, y los han comparado con el genoma ya disponible de una cepa procedente de la India. Los resultados muestran una identidad entre los cuatro genomas superior al 99,99%, lo que supone una conservación genética excepcional y apoya la hipótesis de que la lepra surgió tras la infección con un único clon. Además, este hallazgo es extremadamente prometedor, ya que demuestra que M. leprae posee una variación antigénica mínima, lo cual es muy interesante desde el punto de vista del diagnóstico, tratamiento y prevención de esta enfermedad.
Este trabajo también ha llegado a conclusiones muy interesantes sobre el origen y los viajes de M. leprae a lo largo de los siglos, porque los científicos han analizado el genoma de varias cepas de la bacteria en restos óseos antiguos de víctimas de esta enfermedad. Esto ha permitido conocer cómo eran las cepas que circulaban hace más de 1.500 años por Europa, Turquía y Egipto. Además, el estudio se completó con el análisis de cerca de 400 cepas procedentes de 28 localidades distintas repartidas por todo el planeta. Todos estos datos apoyan la hipótesis de que, a diferencia de la peste, que llegó a Europa en el siglo XIV procedente de China a través de la ruta de la seda, la lepra probablemente se originó en Europa u Oriente Medio y de ahí se expandió hacia el lejano Oriente. También parece improbable que la lepra se introdujera en el conteniente americano con la llegada de los primeros humanos por el estrecho de Bering, sino más bien a través de los inmigrantes europeos.
Ignacio López-Goñi
Departamento de Microbiología y Parasitología. UNAV-España

CONCLUSIONES


El tema del suicidio esta de moda en este tiempo ya sea en los jóvenes y los adultos, es la tercera causa de muerte en esta tiempo, ya que la mayoría de las personas utilizan el suicidio para terminar con el problemas de su vida social, este tema su escogido porque para mi en lo personal es un tema de mucha importancia en nuestra vida cotidiana, contuvo información de mucha importancia para poder ayudar a las personas con el comportamiento hacia el suicidio, ya con los síntomas o alertas menciones del problema podremos identificar a una persona con el problema del suicidio. El suicidio es el acto de quitarse la propia vida. Muchas religiones la consideran un pecado, y en algunas jurisdicciones se considera un delito o la forma honrable de escapar de algunas situaciones problemáticas. No se presenta ningún síntoma único o características en los jóvenes que vayan a cometer suicidio, pero hacen evidentes una serie de manifestaciones como los cambios de actitud de una persona con dicho problema. Se presenta cambios en las emociones, en los pensamientos, en los hábitos y en el comportamiento de las personas que hacen pensar en la ocurrencia de este tipo de acto.
Algunos problemas que los jóvenes utilizan como pretexto para llegar al suicido es: problemas familiares, drogas, problemas sociales, depresiones sentimentales, problemas escolares y económicos, son ocasionados de manera intencional y con plena conciencia por las personas.
No existen síntomas específicos ni características, pero la presencia de los pensamientos suicidios o ideas suicidios como también se les conoce es uno de los mas importante, por lo que siempre deben se exploradas. Hay muchos formas de suicidios por lo que no se puede brindar una respuesta exacta al tema. Pero existen métodos y hay principales formas como armas de fuego, ahorcamientos, ingestión de vehículos de motor. Ya depende de los jóvenes del diferente tipo de método de suicidio, al personal que llegan a cortarse las venas de las manos para poder morir mas rápido pero algunas no lo utilizan porque llega ser muy doloroso y por eso utilizan otro método, todo depende del joven que quiera cometer el suicidio.
Por eso escogí este tema que tiene en polémica a la organización de la salud y a los sociólogos, espero les fue de su agrado.
Atentamente: Kariely Domínguez Nuñez

RECOMENADACIONES


Los maestros y profesores, con un mínimo de entrenamiento en la prevención del suicidio, pueden prestar una valiosa ayuda en la disminución de esta causa de muerte entre sus estudiantes, principalmente erradicando en ellos y en los padres y madres de los estudiantes, los criterios erróneos relacionados con el comportamiento suicida:
I- Criterio erróneo. El que se quiere matar no lo dice.
Criterio científico. De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus intenciones suicidas y la otra la dejó entrever.
II- Criterio erróneo. El que lo dice no lo hace
Criterio científico. Todo suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de su comportamiento, lo que habría de suceder.
III- Criterio erróneo. Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde.
Criterio científico. Aunque no siempre los que intentan el suicidio desean morir, es un grave error tildarlos de alardosos, pues son personas a las que les han fallado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas adecuadas de afrontamiento.
IV- Criterio erróneo. Todo el que intenta contra su vida morirá por suicidio.
Criterio científico. Entre el 1% y 2% de los que intentan el suicidio se suicidan durante el primer año de cometida la tentativa de autoeliminación, y entre el 10% y 20% se suicidarán en el resto de sus vidas.
V- Criterio erróneo. El suicidio se hereda
Criterio científico. Aún no ha sido demostrado el carácter genético del suicidio, aunque se puede encontrar en varios miembros de una familia este tipo de conducta autodestructiva, lo que se ha interpretado como una predisposición genética a padecer determinada enfermedad mental en la que el suicidio es un síntoma principal.
VI- Criterio erróneo. Todo el que se suicida está deprimido.
Criterio científico. La depresión puede ser una de las causas de suicidio pero no es la única ya que otras condiciones también lo pueden conllevar como las esquizofrenias y la dependencia de sustancias, principalmente alcohol y drogas (éxtasis, cocaína, barbitúricos).
VII- Criterio erróneo. El suicidio no puede ser evitado porque ocurre por impulso.
Criterio científico. Toda persona antes de cometer suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como Síndrome Presuicidal, consistente en constricción del intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia otras personas, reservándola para sí, y la existencia de fantasías y representaciones suicidas, todo lo cual puede ser detectado y con ello evitar que la persona lleve a cabo sus intenciones suicidas.
VIII- Criterio erróneo. Si se le pregunta a una persona en riesgo suicida si ha pensado matarse, se le puede incitar a que lo ejecute.
Criterio científico. Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona en riesgo en lugar de incitarlo, provocarlo, inducirlo, o introducirle en su cabeza esa idea, se reduce el riesgo de cometerlo ya que puede ser la única y última posibilidad que ofrezca el individuo para que conozcamos cómo pensaba.
IX- Criterio erróneo. Sólo los psiquiatras y psicólogos pueden prevenir el suicidio.
Criterio científico. Cualquier sujeto interesado en ayudar a evitar el suicidio de otra persona puede ser un valioso colaborador, porque la prevención del suicidio es tarea de quien se encuentre más cerca de la persona en crisis suicida y sepa qué hacer en ese momento.
X- Criterio erróneo. Usted no puede evitar que otra persona se suicide.
Criterio científico. Si usted se ha interesado por leer este libro, ha dado su primer paso en la prevención del suicidio. Si lo que ha leído le permite evitar un suicidio, considere que ya es un colaborador.

El Sobreviviente. Características y Terapia



Si a pesar de todos los esfuerzos realizados ocurre el suicidio de un adolescente, son necesarias determinadas medidas a tener en cuenta para el manejo de la familia y de los compañeros de estudio o amigos de la víctima. Los cuales se consideran sobrevivientes, término que designa aquellas personas muy vinculadas afectivamente a una persona que fallece por suicidio, entre los que se incluyen los familiares, amigos, compañeros e incluso el médico, psiquiatra u otro terapeuta que la asistía. El vocablo “survivor” proviene del inglés y su traducción puede ser el de superviviente, que es el que sobrevive y es también sinónimo de sobreviviente, que significa vivir uno después de la muerte del otro. Aunque esta palabra es muy utilizada en la terminología suicidológica, no sólo son sobrevivientes o supervivientes los que sobreviven a un suicidio, sino que lo son también aquellos que sobreviven después de la muerte de un ser querido por una causa cualquiera, sea natural, por accidente u homicidio.
Son conocidas las reacciones que presentan los seres humanos ante la pérdida de seres queridos, las que reciben el nombre de duelo, y que está constituido por diversas etapas:La negación, rabia, regateo, depresión y aceptación como las etapas del duelo normal. A continuación serán descritas brevemente cada una de ellas.
La negación, como su nombre indica es aquella reacción mediante la cual el sujeto no acepta la realidad tal cual es, la niega, no la reconoce como que ha sucedido y son muy frecuentes las siguientes expresiones: “no puedo creerlo”, “no puede ser”, “no me digas que ha muerto”, “es imposible” y otras similares. En esta etapa el sobreviviente siente que la persona fallecida aún permanece con vida, que lo ocurrido no es cierto.
Frecuentemente se acompaña de una tendencia al aislamiento, se evitan las relaciones interpersonales, prefiriendo el sujeto estar solo, aislado, a tener que dialogar o recibir visitas.
La rabia es la etapa que continúa a la negación y en ella los familiares del fallecido experimentan diversas emociones desagradables como son la ira, el odio, la rabia propiamente dicha, irritabilidad desmedida que puede llegar a la agresividad física o verbal hacia los otros familiares, el personal médico tratante, las enfermeras, al hospital, etc. En esta etapa se pueden establecer querellas en contra de los profesionales que atendieron el caso o contra la institución. También pueden suceder disputas entre los miembros de la propia familia y en no pocas ocasiones esta hostilidad puede ser dirigida hacia el fallecido mediante expresiones como: “por qué se fue y me dejó”, “por qué me abandonas” y otras similares, llegando incluso a golpear el cadáver, sacudirlo, blasfemar contra el occiso, etc. Todas estas emociones desagradables son expresión de un profundo desconsuelo, de una pena insoportable y nunca deben ser personalizadas, pues esta rabia es parte integrante de la reacción normal de duelo y responder defensivamente o con hostilidad, además de no ser lo correcto, demostrará un total desconocimiento de este tipo de reacción y sólo conseguirá incrementarla. Permitirla, aceptarla, comprenderla es el mejor tratamiento para esta etapa.
El regateo es la etapa que continúa en el duelo normal, la cual es breve y se trata, como su nombre indica, de un arreglo pactado, de manera simbólica, entre el superviviente o sobreviviente y el fallecido. El regateo se expresa mediante determinadas conductas, como puede ser la realización de determinados ritos religiosos para el descanso del fallecido y la paz de los familiares.
La depresión es una de las etapas más dolorosas del duelo, con mayor intensidad durante las dos primeras semanas, en las que las personas sienten una profunda tristeza, llanto, poco o ningún deseo de comunicarse con otras personas ajenas a los familiares más cercanos, trastornos del sueño, anorexia y sentimientos de culpa, los cuales se expresan por constantes cuestionamientos de la conducta seguida con el fallecido: “si lo hubiera ingresado en tal hospital en vez de en ese (la institución en la que falleció)”, “si yo me hubiera dado cuenta antes, eso no hubiera ocurrido” y otros reproches similares. No es infrecuente que en esta etapa se piense que realmente no se hizo todo lo que se debía haber hecho.
La aceptación es la próxima y última etapa del duelo normal. Significa admitir responsable y libremente que la vida y la muerte son un par dialéctico inseparable y que el morir es consustancial a la vida. En la aceptación, el familiar incorpora la muerte del ser querido como un episodio necesario, irreversible, universal, definitivo y no un mero accidente. La muerte es entendida como una parte inevitable de la vida. Es por ello, que en esta etapa, el familiar experimenta una sensación interna de paz, de tranquilidad, de haber cumplido con el fallecido en vida, de no tener pendientes. Se recuerda al ser querido fallecido de manera realista, con sus virtudes y defectos, pero con indulgencia.
Estas fases del duelo normal no tienen una evolución similar en todos los tipos de fallecimientos. Se considera que las muertes inesperadas ocasionan mayores dificultades en la elaboración del duelo que aquellas muertes esperadas, anticipadas. El duelo en las muertes inesperadas se asocia con manifestaciones depresivas más intensas y duraderas, de enfermedades pre-existentes o el debut de nuevos padecimientos, así como la asunción de conductas de riesgo para la salud como el consumo excesivo de alcohol, cigarros o psicofármacos. Entre las muertes inesperadas se incluyen las provocadas por accidentes, homicidios, las muertes súbitas por infarto cardíaco o hemorragia cerebral, así como el suicidio, aunque, mediante el método de las autopsias psicológicas se ha probado que una gran cantidad de suicidas mostraron manifestaciones depresivas, habían realizado amenazas y gestos suicidas o habían expresado sus deseos de terminar con sus vida. Por otra parte, muchos de los sobrevivientes reconocieron que ellos sabían el riesgo suicida de esas personas, por lo que no era una muerte súbita, inesperada, sino anunciada por el propio suicida desde mucho tiempo antes del desenlace fatal.